miércoles, 14 de enero de 2009

Energía Nuclear Nuevo Contexto


Si ojeamos los diarios y vemos alguna opinión sobre la Energía Nuclear, deberíamos indagar su procedencia y consistencia. Mayoritariamente la asocian, lamentablemente, solo a aspectos militares o de armamentismo. Porque efectivamente en la historia lo que mas se recuerda son los proyectos relacionados con ella, como el Proyecto Manhattan (EUA) y la bomba atómica. En esas épocas la prioridad estaba dirigida hacia la seguridad y poco hacia el cuidado del medio ambiente, produciéndose inmensos pasivos, y altísimos costos, como es el caso de Alemania Oriental, que en su momento era el proveedor de uranio enriquecido para la URSS. Algunas áreas aún continúan con este problema en Rusia. Otro elemento que permitió la afectación al medio ambiente, fue la carencia de normas regulatorias suficientemente fuertes que asegurasen la explotación del combustible nuclear (prospección, explotación, enriquecimiento y repositorio) acorde con la conservación del medio ambiente a niveles aceptables y hasta deseables.

En la actualidad para obtener la licencia de construcción de una planta nuclear se considera el ciclo de vida completo de la instalación, incluyendo la gestión de los elementos combustibles gastados y también el proceso de decomisionamiento o desmantelamiento que alcanza los aspectos de remediación del medio ambiente. Luego del cierre de una central la naturaleza debe quedar tal como antes de haberla instalado. Todos estos aspectos se toman en cuenta en la etapa de planeamiento y deben ser considerados en el costo total.

Sí los tiempos han mudado desde la óptica estrictamente de seguridad hacia la conservación ambiental. Surge también otro aspecto, que los tiempos actuales ponderan, es la perspectiva del mercado (de la demanda internacional) lo que obliga un cotejo de viabilidad económica, y la comparación con otras fuentes de energía, por lo que estas también debería considerar sus costos ambientales, como es la inundación de extensas áreas cuando se construye una central hidroeléctrica o la emisión de CO2 para el caso de centrales de carbón o petróleo.

También los tiempos actuales exigen ver que, en el ámbito internacional la energía nuclear cubre diversos porcentajes del total de los requerimientos. Francia 76%, Lituania 64.4%, Eslovaquia 27% , EUA 19.4%, en países emergente como Brasil, India y China, menos del 3%. Así que no debería llamar la atención que estos países emergentes, de cara a su desarrollo, sean los que van a presentar mayores expansiones en el uso de la energía nuclear. En el caso Brasilero se habla de decenas de reactores hasta el 2050. Es decir que es natural que estos países pretendan tener porcentajes comparables con los países desarrollados si pretenden tener sostenibilidad en su crecimiento industrial y de bienestar.

Siguiendo la línea del mercado, el costo de uranio ha pasado la libra de 10$ a 100$, lo que ha provocado un surgimiento de empresas en diversos países, talvez insospechados por su escaza presencia en la producción de uranio, tal como el Perú. Esta situación ha llevado a la aparición de empresas jóvenes que podrían llegar a países “jóvenes” en estos temas, carentes de marcos regulatorios consolidados y exigentes, y posteriormente provocar situaciones indeseables de manejo de las radiaciones y afectación del medio ambiente.

Esto ha puesto a la comunidad nuclear algo incomoda y preocupada. Por lo que el organismo internacional de energía atómica, conjuntamente con países de amplio dominio regulatorio y tecnológico nuclear y organizaciones no gubernamentales interesadas en la industria nuclear, se han reunido a fin de elaborar códigos de conducta, principios de buenas practicas y particularmente mecanismos de transferencia de conocimientos.

Reconociendo que el aspecto peculiar de la energía nuclear es ser un negocio altamente sensible y globalizado, que si algún accidente ocurre en algún país, sus consecuencias afectarían a todo el sector nuclear en el mundo entero, es que se hace necesario establecer normas o principios universales que garanticen la seguridad de los trabajadores y del publico. También es de responsabilidad corporativa de establecer políticas y estrategias para enfrentar el problema de los desechos radioactivos.

Todos estos aspectos en el momento actual le dan un contexto diferente a los vividos en décadas pasadas. En el caso peruano, no ha realizado aun un debate extenso y necesario sobre temas importantes como: el papel del estado en el manejo de los materiales nucleares, y la participación del sector privado; o si la entidad regulatoria debería ser mas independiente y dejar el IPEN; o frente al uso de la energía nuclear discutir el tratamiento de los desechos radioactivos, que no solo son los que se producirían con los elementos combustibles de la central, sino también los producidos por la industria, servicios médicos y fertilizantes.

Temas tan complejos e interrelacionados como ellos es posible que a muy corto plazo nos obligue a formar maestrías en gestión nuclear frente a la oferta actual y demanda futura. Estos retos y discusiones competen al estado, las empresas y la sociedad. Que deben confrontarla sobre la base de información científica y técnica, afín de no promover temor si se usara información incompleta y superficial. El hecho que no se hayan dado estas discusiones muestran la carencia de espacios donde la confrontación técnica se manifieste, como son las universidades y colegios profesionales, y que desde allí la sociedad pueda tomar decisiones mas fundamentadas.
Lima, Septiembre de 2008

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