miércoles, 14 de enero de 2009

EL AUTOPASE QUEBRÓ A PITTI

El incesante esfuerzo de asistir a clases día a día, mas bien, noche a noche, unos, venidos desde la lomas de Huarangal, con hora y media de viaje, otros, mas cerca, pero igual, dejarlo todo, para estar a la hora, traía sus efectos, y se notaba cierto cansancio. Así, que, en una de esas noches, durante el intermedio, habíamos coincidido, en la mesa, ciertas personas, Eduardo Montes (EM), Carlos, Arnold, Pitti y Agustín, que hablaban mucho de fútbol, de goles y personajes del fin de semana, mientras saboreábamos el café recuperador, nos propusimos armar un partidito, un picado, una pichanga. Y, como no podía ser de otro modo, para que se realice esta actividad, llamamos a nuestro super-ultra-hiper delegado.


- René, te anotas, para hacer un partidito?.
- Cómo es eso?. Cuéntenme.


Tomó asiento y le explicamos la situación. Aceptó, y en seguida llamamos a mas personas; Pitti, ofreció el Complejo de la Naval de San Luis; Lucho Chunga, contó que era un crack -cuando jóven y con menos kilitos- se suponía, así la lista se elevó fácil a unos 15, cantidad suficiente. El jueves a las 16 horas, en punto, hora pactada, se dieron cita algunos, Carlos y su hijo, Wilber, Eduardo, Pitti, Rene, Lucho, Agustín, Ronald , Arnold, Enrique y Eduardo Aldave, luego de cambiarnos saltamos al “ruedo”.


En la previa, mientras calentábamos, y hacíamos piques, dominadas, remates, etc., fluían las bromas. La pinta es lo de menos, decían los mas "huatoncitos", y porque no los mas bajitos, Lucho, mostraba su adidas de 150 dolares, Eduardo y Carlos, impresionaban con su toque, que delataba, calle, esquina, barrunto; Ronald amenazaba, con sus patadones, derrumbar todo lo que se pusiera delante, menos el gol, Eduardo A, se esforzaba por controlar su encabritada, "chilandita" zapatilla, Tigre. Mientras que Enrique detenía todo tipo de disparos y se mostraba mas arrojado que el alemán Oliver Khan. René mas cauto tomaba nota de las fortalezas y debilidades de los partícipes.


Durante el partido, la sorpresa la dio Wilber, quien había pasado medio inadvertido durante la previa, simplemente se destapó.


- Pitti, marca bien, está que te rebasa.
- Quien? si no lo veo.


Wilber estando frente a Pitti, su marcador, hacía un pase hacia alguien, con lo que el marcador habría cumplido su función. Supuestamente, lo habría cumplido, porque ese alguien era el mismo Wilber. Se había hecho un autopase. Impresionante. ¿Era tan rápido el atacante, o tan lento el defensa?. Como quieran mirarlo, eso es relativo diría nuestro amigo Einstein.


Acabado el encuentro, Pitti, tuvo que ser sumergido por horas en el sauna del club, para suavizar sus adoloridos músculos que sucumbieron al intento de atrapar al corredor Wilber. Mientras, Lucho y los demás sobrevivientes hacían lo propio con la rubia.


Que les parece.


Agustín
Lima, 13 de junio de 2008

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