sábado, 24 de octubre de 2009

Jóvenes del sector tecnológico dominan lista 'Fortune' de 40 empresarios prometedores

Tienen menos de 40 años; Sergey Brin y Larry Page, fundadores de Google, lideran la lista con una fortuna de US$14.000 millones cada uno, y el control del motor de búsqueda más consultado de la Red.

Detrás de Brin y Page se sitúa Mark Zuckerberg, fundador de Facebook y el directivo más joven de la lista con solo 25 años.

Entre los diez primeros del ranking hay otros cuatro ejecutivos de empresas tecnológicas.
Biz Stone y Evan Williams, fundadores de el servicio de microblogging Twitter, ocupan los puestos cuarto y quinto; Jason Kilar, consejero delegado del servicio de vídeos online Hulu, está en el octavo; y Marc Andreessen, fundador de firmas como Netscape y Ning, en el décimo.

Entre los cuarenta empresarios hay también dos latinos: César Conde, presidente de Univisión Networks, y Raúl Vázquez, consejero delegado de Walmart.com, que ocupan los puestos 13 y 14, respectivamente.

Las mujeres, sin embargo, están escasamente representadas en la lista, con solo cinco apariciones.

Hay que ir hasta el puesto 17 para encontrar a Meredith Whitney, fundadora del grupo Meredith Whitney Advisory Group. Marisa Meyer, responsable de búsquedas de Google, está en el puesto 21; y Erin Burnett, presentadora de la cadena CNBC, en el 33.

Le siguen Gina Bianchini, consejera delegada de Ning, en el 36; y Wendy Clark, responsable de comunicaciones de Coca Cola, en el 38.

viernes, 27 de febrero de 2009

Acceso Libre a La Producción Científica Global

Ayer con un alumno necesitábamos revisar referencias para elaborar su tesis de maestría, en el área de huellas nucleares aplicadas a la datación de vidrios volcánicos de la región de Arequipa. El resultado fue que no pudimos obtener ninguno relevante. Noté frustración en el alumno. Teníamos las direcciones de las referencias pero no podíamos acceder (leerlas). Enviamos, a los autores, mensajes electrónicos pidiéndoles nos envíen una copia de sus artículos, a veces funciona, pero ese no es el camino. Como dándole ánimo al alumno, le conté que en Estados Unidos en la universidad donde tuve una estadía de posdoctorado, el acceso era abierto y gratuito para el alumno a cualquier referencia. Allí, no te preocupabas de imprimir o fotocopiar las referencias, simplemente los tenías en el disco duro o ingresabas en el momento que lo necesitabas. Con estas referencias digitalizadas disponibles se hacían los recortes necesarios para tus presentaciones directamente. Los conceptos quedaban rápidamente claros, porque tenías acceso a los artículos primigenios en el tema, y también a los más recientes. De forma que construir el estado de arte del tema era solo cuestión de habilidad de leer y entender. Y así podías establecer con consistencia, el problema, la justificación e hipótesis. O comparar los trabajos hechos por diversos grupos, y desde ahí identificar quienes son “autoridades” en el tema, en base a sus publicaciones. A qué líneas están orientando sus investigaciones, con qué universidades cooperan, o qué tendencias se están dando en el mundo. Sin esas referencias, caminas con la venda en los ojos por una sala plagada de escorpiones.


Ante esta situación -en el Perú, y en mi institución- y la cantidad de años padeciendo lo mismo, sentí que no habría forma de arreglarla, pueda que algunas universidades (particulares) tengan acceso a varias revistas, pero en general las universidades nacionales e institutos de investigación no tienen acceso a las que necesitan y de manera oportuna. Indudablemente la situación es peor es en el interior del país. Precisamente mi alumno es un profesor universitario de una universidad del interior. Encontrar un artículo es como pretender zurcir un pantalón que se agujerea en forma aleatoria. Y consecuentemente, las frustraciones de alumnos, ante la imposibilidad de obtenerlas seguirán acongojando a ellos y al profesor.


En consecuencia una de las salidas, tal vez la única es la de apoyar al movimiento mundial de Acceso Libre a la Información Científica, esto lo leí en Brasil hace algunos años, pero hoy dicho país ha avanzado muchísimo en este rubro, tanto que este mecanismo es sin duda uno de los motores impulsionadores de su creciente presencia en el ámbito mundial en ciencia y tecnología, hoy es “ 5º en el mundo en número de repositorios digitales, se ubica muy por delante de las potencias económicas como Italia, Francia o Australia y también posee la 2º más grande Biblioteca Digital de Tesis y Disertaciones (BDTD) del planeta, y ocupa el 3º lugar en cantidad de publicaciones periódicas de acceso libre” [1]. En cifras, “tiene más de 50 repositorios institucionales (bibliotecas digitales conteniendo la producción científica de una institución), dispone de un acervo de aproximadamente 75 mil tesis y disertaciones en texto integral, disponibles solamente en la BDTD, y mas de 500 publicaciones periódicas electrónicas ofrecidas en la Web “.


Esta nueva forma de encarar el acceso a las publicaciones especializadas científicas, facilita el mayor conocimiento de los propios investigadores; fortalece la sociedad del conocimiento; contribuye a la validación de la ciencia, en tanto la sociedad podría comprender y evaluar mejor la producción científica, y saber en qué se gasta sus impuestos; da visibilidad a los actores; mejora la transparencia, “quién es quién en las diversas especialidades”. Finalmente da calidad a la opinión del ciudadano sobre estos temas que cada día son más cotidianos.

A este respecto en la revista Science del (20-02), aparece un artículo firmado por James Evans y Jacob Reimer de la Universidad de Chicago, sobre el acceso libre e irrestricto “on line” (tiempo real) a las publicaciones científicas, en una muestra de 26 002 796 artículos, desde 8253 revistas publicadas desde 1945, de los cuales el 88% está en ingles, cuyas versiones se pusieron “on-line” desde el 2006. Los resultados muestran que la influencia es mayor en los países en vías de desarrollo hasta en 100% comparado con los países ricos. Sin embargo en los pobres el impacto parece escaso, se debería al precario acceso a Internet. En cuanto a las disciplinas, se nota que no habría influencia en ciencias físicas, ni sociales, pero si se incrementa fuertemente en publicaciones multidisciplinarias. La explicación sería que en física la costumbre es que los artículos ya circulan en calidad de “preprints” o que las mayorías de ellos son ya de acceso total. Esto último dice mucho del caso peruano, respecto al campo de física, aquí ese resultado no es aplicable pues estamos seguros que las citaciones se elevarían notablemente dado que la mayoría de las universidades públicas de Lima, Piura, Tacna, Trujillo, Arequipa y Ayacucho, donde hay escuelas profesionales de física, ninguna de ellas tienen acceso “on-line” ni a siquiera una revista.

De otro lado mirando la Inclusión y el Desarrollo Sostenible, tan hablado el año 2008, en las rondas del ALCUE, este nuevo paradigma contribuiría a promover la inclusión digital del país. Porque no solo hay hambre de pan, hoy día, sino también hambre digital. De ahí que no basta el Vaso de Leche, se requiere para complementarlo el PAN DIGITAL. Una política pública que considere el acceso a la información, oportuna y de calidad, en todo el país. Deberíamos comprender que así como reclamamos el derecho a la opinión, también deberíamos hacerlo por el derecho a la información, porque de otra manera, ¿cómo podríamos opinar –mejor- si no estamos –bien- informados?.


Más información menos confusión.
Más tecnología menos ideología.
Más conocimiento menos armamento.


Agustín Zúñiga GamarraLima, 26 de febrero de 2009
[1] Journal da Ciencia, 23-02-2009
Dibujos desde Science Vol 323 20-02-2009

viernes, 30 de enero de 2009

En busca de mi historia

Siempre tuve el deseo de escribir algo sobre mi lugar de nacimiento, mi querido pueblo de Chiquián, pero como había vivido allí muy poco, tan solo mis primeros 10 años, y particularmente no había pasado mi adolescencia ni mi juventud, no disponía de las experiencias que en esa edad el ser humano pasa. Periodo en el que se cuajan las costumbres, se aprenden canciones, se crean apodos, surgen las primeras experiencias amorosas, te inicias a ejecutar algún instrumento musical, comienzas defendiendo en serio las casaquillas de los clásicos equipos de futbol, visitas en caravanas los parajes legendarios narrados por nuestros padres y abuelos. Todo eso permite estrechar y consolidar la amistad entre tus contemporáneos, una amistad a prueba de cualquier contratiempo que la vida depare.

Por ello, cuando leía, las anécdotas y las crónicas, en las páginas web de Chiquián, escritas por Nalo Alvarado, Efraín Vásquez o Pepe Alva (recientemente), me sentía casi minusválido, amputado. Algo de mi propia historia estaba borrado, me corroía la necesidad de reconstruirla, y también compartirla escribiendo. Pero, qué podría decir si no recuerdo el nombre exacto de aquellos bellos lugares ni de los pintorescos personajes, que por momentos parezco recordarlas cuando leo las narraciones y veo las fotos, en la pantalla de mi computador.
Durante mi juventud y estudiante de universidad, de vez en cuando, tenía la oportunidad de compartir juergas con algunos amigos chiquianos de mi época, y aun cuando hacía esfuerzos por integrarme y desenvolverme plenamente no lo podía, porque, o no me sabía las letras de las canciones, o no recordaba el nombre de algún protagonista de la historia, o también, era uno de los pocos que no ejecutaban la guitarra ni cantaba con el sabor de ellos. Es decir, no podía añadir nada, nuestras experiencias conjuntas solo eran de la niñez y no de aquella edad maravillosa.

Por ese periodo estaba en otro lugar compartiendo mi secundaria con otros niños y adolescentes, con los que iniciábamos nuestra amistad pero no podíamos conversar nada sobre nuestras historias interrumpidas dejadas en nuestros pueblos; éramos nuevos en todo y no daba tiempo para afianzarla (la amistad), pues algunos se retiraban en el siguiente año o se trasladaban de colegio. Como fue el caso mío cuando tuve que moverme a la capital de la república para hacer los estudios de cuarto y quinto año, allí nuevamente debía comenzar la historia con nuevos estudiantes.

Ellos no te recibían tan amablemente, claro, porqué deberían hacerlo, era un nuevo el que llegaba y de manera natural ellos me mantenían alejado (o tal vez era yo el que se alejaba), aunque me guardaban cierto reconocimiento, mas por mi dedicación al estudio que por que significara algo. Hoy, creo más bien que tenían pena de verme solo. Ellos eran algunas veces crueles cuando se referían al cholo, al serrano y, yo era definitivamente uno de tales, había venido de Ancash, de un pequeño pueblo desconocido, ubicado a 3300 m snm, con ellos jamás fui a algún lugar de paseo, ni supe de campeonatos intersecciones, ni coros o veladas teatrales. Mi situación empeoraba si tomamos en cuenta mi baja estatura, que no me permitía ningún destaque físico, ellos eran mucho más altos, porque me llevaban mucha edad; ciertamente llegué al aula de mayor edad y menor rendimiento del colegio, era la sección F, los mejores y más aplicados estaban en la sección A y B. Había ido a parar a tal colegio y aula, porque no tenía otra posibilidad de ingresar a algún colegio. Consecuentemente, nunca pude consolidar amistad en secundaria sea por el tiempo o naturaleza humana. Tanto que no conozco ninguna asociación de egresados de dicho colegio, tal como los guadalupanos. Éramos un colegio chico de escaso reconocimiento. A pesar que en los exámenes de ingreso, tenían cierta presencia.

Recuerdo que el profesor que nos enseñaba Educación Cívica, con su voz gruesa y estridente, nos decía que había tenido alumnos de lo peor en esta sección F, como aquel que subido al techo de su primer piso soltó un ladrillo, justo a la cabeza de una persona que se hallaba de cuclillas tras de su casa, urgido por las necesidades humanas, y simplemente lo mató. Esta historia, nos la exponía para decirnos que de esta sección se esperaba solo lo peor y que no habría posibilidades que algún estudiante alcanzaría la universidad, no solo por su decisión sino porque traían en sus genes cierta predisposición para la indisciplina. En esta aula, los días viernes entre las 12 y 1 pm, nos tocaba religión, el profesor era un padre anciano, de hábito negro, ajado hasta descolorido, de unos 80 años, los alumnos bloqueaban la puerta con una carpeta, como el padre no tendría fuerza suficiente, terminaba desistiendo de ingresar, con lo que la clase no se realizaba y la mañana terminaba mucho antes de la 1 pm, y los alumnos mas avezados lograban salir del colegio y presurosos se dirigían a jugar billas en alguna de las casas vecinas.

Mientras estas anécdotas me ocurrían en Lima, allá en Chiquián, mis contemporáneos construían su propia historia basadas en las contadas por sus padres, abuelos o vecinos. Disponían todo el tiempo para revisitarlas, palmo a palmo y olfatear las tierras, los prados, los animales, hasta sentir el mismo sabor que sus antecesores, de ese modo reconstruían y daban continuidad a su cultura, a nuestra cultura. Cosa que en Lima, nunca sentí cual cultura seguir, ni en música, ni en fiestas patronales, ni en días festivos, era un extraño en esta metrópoli indiferente e insensible.

En Chiquián las mejores crónicas o huaynos cantados por sus padres y los más conspicuos cantores, contenían citas, estrofas o fugas en quechua, por lo que se vieron obligados a aprender el idioma de los Incas. Cosa que se destaca para mi asombro y deleite, cuando les oigo puntear la guitarra y entonar huaynos con sonidos que en mi infancia solía percibir cuando cruzaba presuroso las puertas de Racrish o Penco, mientras la oscuridad dejaba ver solo siluetas de sombrero y ponchos. Estos recuerdos, que agradezco, me devuelven parte de mi historia olvidada que la busco, y va surgiendo tímidamente como es el caso del gran cantor Bellota, a quien si lo vi caminar en Chiquián por barrio arriba, pero nunca escuchar su legendaria voz. Eso no quita mi incomodidad de no haber aprendido algo de quechua.
Ahora que tengo edad avanzada, y trato de hilvanar ideas para sentir las mismas palpitaciones, que habría sentido el creador de alguno de los huaynos insignias, solo alcanzo a imaginar el frio intenso de junio, el foco de luz débil de la esquina, con decenas de mariposas a su alrededor, y allí sobre el empedrado, al bardo juvenil acompañado de sus amigos, todos con sombrero color paja, bufanda y poncho abano, empuñando guitarras, y cantándole a su musa adolescente.

Esfuerzos similares o mayores, realicé para recordar nombres, imágenes, cantos etc, pero como no venían a mi memoria opté por no escribir nada sobre mi infancia ni mi pueblo, simplemente por temor a hacer el ridículo. Aún cuanto creía, y creo, que lo importante no es que te lean, sino que escribas cuando quieres. A pesar de eso, como dice una canción, “todo tiene su final”. Hoy, considerando la facilidad de poner un texto en alguna página web, sin ningún arbitraje, me atrevo a escribir este blog, sin ninguna vergüenza, porque siendo libre de poner los textos, no requeriré de pertenecer a alguna organización de escribidores, ni someterme al escrutinio de comités de revisión integrados por “consagrados” escritores. Me bastará decir que aún viviendo muy alejado del valle de Aynín, siempre sentiré que mis raíces provienen de ella, y que mi sangre roja se nutre de los pocos recuerdos de mi querido Chiquián, que uniendo cabos intentaré construir con cierta fantasía mi propia historia la cual quedó oculta entre los árboles, kikuyos, pacchas, pencas, hierba santas, guegue almas. E, interrumpida por volar a otras localidades en busca de “mejores oportunidades”, sin embargo en ellas jamás logré integrarme a plenitud como lo estoy con mi querido Chiquián, “Espejito de Cielo”.


Bogota, 9 de Noviembre de 2008

domingo, 25 de enero de 2009

Visita de Yuse. Esperanza y alegría.

Hoy a las 13:00 horas salía el vuelo donde mi sobrino Yuse volvía a Campinas luego de casi 30 días de pasar junto a sus padres, hermanos y familiares, sus vacaciones del 2008. El se fue a estudiar postgrado en julio del 1998 a la UNICAMP (universidad estadual de Campinas), luego de terminar maestría y doctorado en ingeniería electrónica se casó, y ahora reside en la pujante ciudad de Campinas, del estado de Sao Paulo.
Recuerdo su llegada a esa ciudad cuando yo estaba concluyendo mi doctorado en física (en esa universidad) y los momentos que pasamos tanto en la ciudad universitaria cuando me ayudaba a preparar mi presentación de la tesis controlando los tiempos mientras exponía, a modo de entrenamiento; luego en el departamento preparando la comida o saliendo a comparar en el mercado. Él como muchos jóvenes se fueron a estudiar pero nunca mas volvieron; el Perú se ha convertido en exportador gratuito de talentos. Aunque ellos aman a su patria prefieren Brasil, porque les dio la oportunidad de formarse a un gran nivel, luego alcanzar el soñado doctorado y finalmente tener trabajo. Seguramente su agradecimiento es inestimable si además constituyeron un hogar y tuvieron hijos maravillosos.
Cierto es que quedamos tristes por su partida, pero en el fondo también estamos alegres, al comprobar que su presente es bueno y su futuro será mejor. Durante su estadía tuvimos tiempo para reír, comer, bailar y conversar. Motivó a que toda la familia volviéramos a encontrarnos tanto por navidad como por año nuevo, cosa que no lo hacíamos con frecuencia. En base a estas reuniones surgieron ideas de fortalecernos más como familia y tratar de emprender juntos alguna empresa, con lo que el futuro nos alcance mejor preparados y nuestros hermanos y sobrinos trabajen por una causa familiar. En nuestra memoria quedará el baile de marinera, que siempre fue tu característica, como campeón de Trujillo en tu niñez, junto a Carlita, la imagen presente de nuestro querido Miguelito. O la noche de billar en Pueblo Libre, donde volvimos junto a Nei y Joselín años de anécdotas, reímos y cargamos baterías de alegría como para soportar las vicisitudes que seguramente enfrentaremos.
Tu presencia nos ha devuelto tu imagen de joven correcto, alegre y cariñoso y ha permitido que la familia renueve amor y esperanza. Vuelves con nuestra bendición y espíritu para que sepas que adonde fueras estaremos junto a ti. Hasta la vista Yusef.


Lima, 20 de Enero de 2009

¿Escribir?. Porqué sí



¿Porqué no escribimos al menos una hora diaria?. Estamos acostumbrados a leer o a hablar o a mirar televisión muchas horas. Algunos decimos: ¿qué puedo escribir?. O ¿no creo que diariamente hayan cosas interesantes como para sentarse y escribir?. A eso sumémosle que uno no escribe bien. Somos gente formada –por costumbre y profesión – mas hacia el habla, que importa “inculta” como diría la “culta” M. Hildebrant, y de ahí a escribir como para pasar en un cuaderno, no… no que va.



Estos dos escollos, el tema y la redacción, no deberían ser obstáculos. Respecto al primero, la vida sí depara situaciones que fácilmente merecen dejarla en texto, digamos para la posteridad. Mi recomendación es anotar en un cuadernito, pequeño, que siempre debe acompañarte, el titulo del tema que se va presentando, esto lo puedes hacer después del almuerzo o después de la cena. Y sobre lo segundo, es un mito, nadie nace sabiendo escribir, como que nadie aprende a nadar sin tirarse al agua. Claro, si se quiere competir con un profesional de la escritura o la natación, seguramente deberíamos pasar por escuelas o centros de formación especializadas. Pero, nuestra preocupación no es tales competencias, sino la de entretenernos, divertirnos, leernos de vez en cuando y reconocer que habían cosas interesantes que decir y transmitir. Hasta cierto punto nos enseñamos consigo mismo. Aprendemos a identificar temas de fondo que no solo merecerían nuestra única lectura. También leyéndonos nos damos cuenta de cuan mal o bien nos va saliendo los textos y signos de puntuación. Cuando escribimos por entretenimiento el temor a fallar no se presenta, como cuando jugamos una “pichanga” en el barrio, lo importante no está en errar el gol, sino en comentar las jugadas, luego cuando viene el “fulvazo”.



Yo tengo una debilidad por comprar cuadernos y escribir en aquellos que tienen pasta dura y hojas sin líneas. Haber encontrado este ejemplar, me ha motivado escribir, espero que no falle. No es un diario, es un espacio que necesito, que me gusta y si a la vez estoy frente a un parque, desde este balcón siento el aire fresco y natural libre del molesto verano, entonces invita a continuar creyendo que escribir es una gran cosa para entretenerse sin mirar la televisión, particularmente en este horario de telenovelas de 9 a 10 pm.



Para promover la escritura, compré otro cuaderno similar y lo ofrecí como regalo por su aniversario a una amiga. Ya llegará la oportunidad de preguntarle cómo le fue la escritura. Similarmente, a usted amigo o amiga que me lee, le invito a adquirir un cuaderno atractivo, luego fijarse un horario para darse un tiempito, buscar un lugar apacible y dejar salir a su escritor o escritora que tiene dentro. Anímese, entreténgase, usted si puede. Cuando decida compartir sus notas, envíanos a este espacio donde lo publicaremos.



Lima, 20 de Enero de 2009

IPEN en desintegración


Hoy parado en la esquina del edificio que cobija al reactor RP0 y el patio de la bandera, miraba hacia el edificio de lo que fue el CSEN, donde estudiamos el año 1979, la maestría en energía nuclear, y luego las diversas versiones de esta maestría y especialización de Técnicos Nucleares, allí en el primer piso estaba la biblioteca, con muchos libros y revistas, mesas para lectura y la excelente atención de la Sra. Irma López de Castilla. Ella te ayudaba a organizar la mejor búsqueda, en esos tiempos por los 80´s teníamos el apoyo de Brasil, con su efectivo SONAR, muchos de los trabajos e investigaciones se consolidaron con esta colaboración. De donde salía el dinero para que nos llegase por escrito montañas de artículos, nunca entendí.
Pero no todo era estudio y trabajo, allí en el CSEN, también practicábamos después de las hora de trabajo un poco de música latinoamericana, que ciertamente estaba de moda. Con nuestros ahorros compramos los instrumentos que nos parecían más cercanos a nuestro aprendizaje, así nuestra responsable de la biblioteca escogió el bombo, lo aprendió muy bien luciéndose en algunas actuaciones que el grupo tenía en el trabajo o en aniversarios. Yo escogí la quena creyendo que, porque nuestro amigo José Albornoz lo hacía muy bien en el grupo Huayanay, nos ayudaría, y también aprendería, cosa que no ocurrió a pesar de mis esfuerzos, que incluyó un mes de estudio en la San Marcos del parque universitario. También en la biblioteca nos reuníamos para conversar sobre el Perú, la situación social, política y científica, indefectiblemente terminábamos poniendo como ejemplo el caso del IPEN.


En una de estas reuniones a veces se incorporaba Benjamín (Marticorena), que en base a sus firmes y claras ideas, sobre el entorno nacional y mundial, nos aliviaba el camino. En estas pequeñas tertulias surgieron los cimientos para construir las organizaciones de los profesionales como la APN (Asociación de Profesionales Nucleares) y luego, cuando las cosas se pusieron perores, el SEIPEN (Sindicato de Empleados del IPEN).


En el segundo piso estaba el laboratorio de química con Paula (Olivera) y Juan (Arellano), allí se sentaron las bases de la aplicación nuclear, Trazadores Radioactivos, con él amante también como yo del fútbol, integramos la selección del IPEN y enfrentamos en campeonatos de Centromín o Petroperú a otras instituciones, siempre dejando bien puesto el nombre de los nucleares peloteros. Igualmente en el segundo piso estaban las aulas, que fueron inauguradas precisamente con la maestría de energía nuclear de mi promoción, que la iniciamos en lo que es hoy el auditorio que a inicio del 2º semestre nos mudamos. De esa promoción recuerdo con claridad a los alumnos y profesores de San Marcos, como Mateo Márquez y de la UNI a Moisés Sánchez, y a Lucho Villanueva quien de vez en cuando nos invita a su casa donde volvemos a vernos con el aviador Miyahira, el electrónico nuclear Amico, el mecánico Martínez. Esta mención la realizo a aquellos que no trabajan en el IPEN. Pero, es inevitable que estando en estos días en el RP0, me entre nostalgia y tristeza al ingresar a la consola del reactor y recordar a Eleuterio (Alvarez) operador de esta instalación, de los mas entretenidos personajes, sus historias siempre terminaban en anécdotas eróticas. Murió en un accidente ejerciendo su trabajo de inspector de obras del MEM (Ministerio de Energía y Minas).


Parado frente a este edificio que ya no pertenece al IPEN, ahora es del Ingemmet, discurren por mi mente páginas de aquellas épocas, cuando el IPEN se erguía como una institución jòven, en construcción, victoriosa y con futuro. Hoy contrariamente con profesionales de promedio 50 años, parece una institución cansada, sin esperanza en clara desintegración. Todo ha sido cedido a alguna institución del estado solo ha quedado el edificio del RP0 y el minúsculo ambiente de lo que era el generador de neutrones. La oficina de la presidencia del IPEN, ahora ocupa lo que era la oficina de mantenimiento del RPP0, allí apretujados también están la secretaría general y secretarias disputándose cada milímetro cúbico de aire. No sería sorpresa que muy pronto también desaparezca este ambiente del RP0, simplemente porque no se sabe transmitir a la opinión publica el uso del reactor, tenemos un presidente que no sale ni para almorzar, tienen el complejo de Platón de las cavernas, ser rey de la oscuridad.


En el tercer piso de ese edificio (CSEN) estaban las oficinas de Seguridad Nuclear y de Materias Primas de esta última dependencia no ha quedado nada, se perdió todo el conocimiento adquirido sobre el manejo del uranio, la política de combustibles nucleares desapareció con la llegada de Fujimori, mientras que Chile, lo consolidó y hoy se da el lujo de montar sus propios elementos. En seguridad estaba el laboratorio de calibraciones, desde allí nos saludaba con sonrisa exigida la Srta. Carmen del Mas, quien murió muy joven, pero su esfuerzo y dedicación está vigente en lo que es hoy el nuevo y moderno Laboratorio de Patrones Secundarios, que destaca nítidamente en el Centro Nuclear RACSO a pesar del poco apoyo que le brindan las autoridades del IPEN. Honor al mérito de sus incasables trabajadores como Tony (Benavente) y Elder (Celedonio).

Mirar el edificio de la alta dirección, que hoy pertenece a Perupetro, es recordar aquella escena de setiembre de 1984, cuando el presidente de entonces el general Barreda, en una mañana frente a todos los trabajadores, que se habían movilizado hacia su oficina para respaldar a sus dirigentes quienes tuvieron una reunión con él por reclamos justos principalmente económicos, se dirigió a todos los asistentes desde su balcón:


“Me parece muy bien que estén juntos, y aprovecho para recordarles, particularmente a los nuevos, de cómo he mejorado esta institución. Gracias a mi gestión hemos construido ese edificio –señalando el CSEN- y vamos a continuar con las oficinas de administración… “


Continuó narrando, mas aspectos, para luego finalizar.


“De modo que yo les pido que vuelvan a sus oficinas”.


Cuando trató de volver a su oficina, los dirigentes que también estábamos en el balcón, porque habíamos salido de la sala de reuniones, donde se le planteó:


“Hemos venido los delegados de las diversas direcciones, a pedirle que usted en persona, realice las últimas gestiones, en el MEF, para posibilitar un aumento de salario, sabemos que dicha gestión es vital y factible de concluirla exitosamente”.


Por entonces, el presidente debía asistir a una reunión anual en Viena en la misma fecha de las gestiones. Además le pedimos que la respuesta se la diera directamente a los trabajadores, que estaban afuera. Pues se escuchaban las arengas en la sala de reuniones. A lo que él con semblante furioso aceptó, dándonos la sensación que no temía a nada, y se dirigió hacia el balcón, donde también salimos todos. Decíamos que cuando el quiso dar la vuelta a volver a su oficina, yo le pedí un segundo, él se detuvo y me dio la oportunidad para dirigirme a todos los presentes:


“Sr. General, un segundo por favor, aquí hemos venido todos los trabajadores para pedirle que usted realice las gestiones personalmente, por ello necesitamos su respuesta”.


Entonces con el semblante casi blanco, pétreo dijo:


“Muy bien si ustedes quieren mi respuesta clara, les digo que yo acostumbro hablar y dialogar con todos, incluso me podría sacar la camisa si me lo piden por las buenas, pero cuando me vienen en mancha como hoy jamás sedo, como soldado tengo responsabilidades que cumplir. Por ello sí voy a viajar a Viena. Eso es todo se pueden retirar”.


Luego de este desenlace, la confrontación trabajadores con las autoridades de turno no decayeron por el contrario se exacerbaron, hasta el punto que hubieron despedidos, pero que luego se consiguió su reposición y finalmente se logró su renuncia, retirándose con él un grupo de casi 8 militares ubicados en diversos cargos técnicos.


Tratando de cerrar esta pagina mientras observo este balcón, que ya no pertenece al IPEN, vuelve a mi mente, la imagen que desde arriba divisé de Miriam (López) que trabajaba en el generador de neutrones que como toda buena estudiante salió al extranjero para culminar su postgrado en EEUU. Lo logró pero la muerte traicionera se la llevó desde Canadá sin darnos tiempo para felicitarla y contarle que el IPEN de la avenida Canadá está muriendo, sin que nos demos cuenta. Qué coincidencias.


Lima, 22 de Enero de 2009

jueves, 15 de enero de 2009

Brasil en ciencia un ejemplo a considerar

Nuevamente vuelvo a tocar el tema de la crisis y la ciencia, pero esta vez para tomar como ejemplo a Brasil, y su situación. No vamos a descubrir nada si decimos que los países de mayor desarrollo en ciencia y tecnología han sido Inglaterra, Europa y Estados Unidos, y luego viene Japón. Pero recientemente digamos desde hace 30 años los países asiáticos se han encumbrado a niveles de distinción, me refiero a Corea, India y China en ese orden. Hasta allí, la historia parece inamovible, y no habría dudas. Sin embargo, en los últimos 10 años, algo “extraño” está pasando en Latinoamérica, en este ámbito, y es el crecimiento sostenido en ciencia y tecnología de Brasil. Entre estas novedades resalta la creación de un ministerio de ciencia y tecnología (lo dirige desde 2005 el físico Sergio Rezende), también es notorio el crecimiento en los indicadores de CYT, Brasil se ha ido ubicando paulatinamente en lugares de destaque en el escenario internacional, nos es poca cosa publicar 27 mil artículos en un año en revistas indexadas, lo que representa casi el 2% de la publicación mundial, posicionándolo en el lugar 15 entre los países. Cifras que superan a países antes tradicionales en este ámbito como Suecia, por ejemplo, está muy cerca de sobrepasar a Rusia, nada menos.

Se puede aceptar críticas cómo que la ciencia que se produce es muy académica y que le falta aproximarse al sector productivo, sin embargo se está viendo surgir en universidades líderes como Campinas el incremento de patentes y empresas de base tecnológica, cosa que se generalizará en estados importantes como Sao Paulo, Rio de Janeiro, Santa Catarina, Mina Gerais y otros a mediano plazo. Todo esto se ha alcanzado gracias a las políticas de los últimos 12 años. Y a un monto de casi 13 mil millones de dólares (1% del PBI) al año. La gente de ciencias y gran parte del empresariado, sabe que no puede haber ciencia aplicable a sus procesos, sin el apoyo y fortalecimiento de cada eslabón de la cadena productiva científica-tecnología. En los momentos de crisis, los presupuestos de ciencias no deberían ser afectados, incluso como ocurre en Corea y Japón, otros sectores fueron recortados pero en CYT se ampliaron. Igual señal da Obama, cuando entre sus integrantes hay destacados hombres de ciencia (ministro de energía, es el premio nobel de física 1997, S. Chu) y anuncia que va a duplicar el presupuesto en CYT en los próximos diez años.

¿Qué ocurrirá en el Perú?. No es difícil vaticinar. Me adelanto a decir que se va a reducir. Porque los años que han transcurrido en los últimos tres gobiernos (incluido el actual), no hay intención de fortalecer la CYT, simplemente porque sus cuadros partidarios principales son “iletrados” en ciencias. Es una pena reconocer que el 90% de los estudiantes que se formaron en ciencias en nuestro país, terminan residiendo en el extranjero luego de estudiar su posgrado, porque saben que las condiciones de un investigador son deplorables. Por ejemplo, el salario de un profesor principal (grado de doctor) en una universidad pública es de solo 1500 soles, con eso cómo podría atraerse a un investigador. Entonces nuestros jóvenes talentosos terminan prestando toda su capacidad en los países foráneos que le dieron oportunidades para vivir mejor. Todo el dinero invertido por sus padres y el estado en su educación quedó en beneficio del país que lo cobija.

Si el escenario del futuro cada día va a ser más dependiente del conocimiento, con las políticas actuales dependientes de las materias primas, vamos camino a la pobreza. Si se trata de propuestas: En lo político no hay duda que es necesario un ministerio de ciencia y tecnología, pero a nivel de primer piso y a corto plazo en las universidades las escuelas de ciencia e ingeniería deberían: asegurar que los estudiantes culminen sus cinco años con la tesis defendida, además hayan incubado una propuesta de autoempleo o empresa y también hayan culminado los requisitos para continuar estudios de posgrado aquí o en el extranjero. Estas medidas simples dentro de la universidad provocarían una revolución del conocimiento y competitividad. Similarmente para el caso de los institutos de investigación distintas a las universidades deberían constituirse en parte de laboratorios nacionales en cuatro áreas: energía, nanotecnología, biotecnología y ambiente, con sedes descentralizadas, y se modifiquen los dispositivos legales y planes de carrera universales de forma que las vacantes sean cubiertas por concurso público nacional e internacional, y con pleno acceso a estudiantes y profesores universitarios para que realicen investigación y desarrollo tecnológico. De este modo nos insertaríamos competitivamente en el escenario mundial de la ciencia. De lo contrario seguiremos cobijando una ciencia famélica y de elite.